Estas regiones de Charlotte vieron las tasas altas de desalojos, pese a la moratoria

Escrito por Lauren Lindstrom (The Charlotte Observer) y traducido por Jasmin Herrera (La Noticia) / Charlotte Journalism Collaborative

Ya que la moratoria federal frenó significativamente los desalojos en Mecklenburg, los casos que sí ocurrieron pasaron con más frecuencia en algunas de las áreas más vulnerables del condado.

Una análisis del Charlotte Journalism Collaborative (CJC) revisó cerca de 700 casos, de desalojo desde octubre del 2020 a marzo del 2021, y encontró que los desalojos que pasaron con mayor frecuencia durante la moratoria ocurrieron en códigos postales con tasas más altas de pobreza, mayor población afroamericana y, menos inversión en proyectos de vivienda que en el resto del condado.

La revisión de las ‘órdenes de posesión’, emitidas por un juez cuando un inquilino pierde su juicio y se le ordena evacuar su residencia, pinta una imagen de las actividades de los desalojos durante los seis meses de la moratoria; y ofrece una idea de quienes no estaban protegidos por la orden federal e incluso perdió su hogar.

Los desalojos en el condado de Mecklenburg bajaron significativamente durante la pandemia, muestran los récords. La Oficina del Alguacil del Condado de Mecklenburg recibió menos de la mitad del número de órdenes de remoción en el 2020 de lo que recibió en el 2019. Y el 2021 también han visto menos desalojos que durante las normas pre-pandemia.

Pero cuando sí ocurrieron, tres códigos postales en el norte, este y oeste de Charlotte se destacan: 28262, 28212 y 28216, donde los desalojos ocurrieron tres veces más que el promedio del condado..

La concentración geográfica de los desalojos refleja las situaciones que Floyd Davis ve cuando sus clientes piden asistencia de Community Link; una agencia que ayuda encontrar viviendas a personas sin hogar y trabaja con otros para convertirlos en propietarios.

“Si la calle Tryon tiene tos, el este y oeste de Charlotte tienen neumonía”, dijo Davis, director ejecutivo de Community Link.

“Lo que realmente ha hecho la pandemia es elevar la situación, especialmente con los 'que no tienen' y las personas que se encuentran en los peldaños más bajos de la escala económica. Ellos han sido los más afectados por esto, y ese grupo demográfico lo refleja”.

Para comprender mejor quién fue desalojado a pesar de la pandemia, los miembros del CJC solicitaron revisar copias físicas de las órdenes de desalojo que ocurrieron después de que la moratoria federal entró en vigencia en septiembre de 2020.

Debido a las políticas de retención de registros en la corte de Mecklenburg, el mes completo más antiguo de órdenes judiciales disponibles fue octubre del 2020, y los periodistas revisaron un período de seis meses hasta marzo del 2021.

Los casi 700 casos representan los registros disponibles, proporcionados y revisados por el CJC.

Quién fue desalojado en Mecklenburg

Los desalojos durante los seis meses que revisó el CJC pasaron en cada rincón del condado, desde Huntersville hasta Ballantyne, cerca del aeropuerto y extendiendo hacia el este hacia Mint Hill.

Pero esos tres códigos postales, aunque albergan poco más del 13 % de la población del condado, cuentan como casi un tercio de todos los casos en los seis meses examinados. La actividad de desalojos en estos códigos postales ocurrió a una tasa tres veces mayor o más que el promedio del condado durante ese período.

Casi el 90 % de los inquilinos en estos códigos postales de alta actividad alquilaban a propietarios grandes, ya sea en apartamentos multifamiliares; o en casas unifamiliares cuyo propietario tiene 10 propiedades o más en el condado de Mecklenburg, según registros de propiedad.

Los propietarios que desalojaron inquilinos en estos códigos postales lo hicieron de manera abrumadora por falta de pago; una tendencia que se refleja en todo el condado.

Estos tres códigos postales de alto desalojo tienen una mayor proporción de residentes afroamericanos (un 51 % en comparación con poco menos del 31 % en todo el condado); según un análisis de los datos de desalojo realizado por la Universidad de Carolina del Norte en el Instituto Urbano de Charlotte.

Estos vecindarios también muestran signos de menos inversión en vivienda, según el análisis del Urban Institute. Más casas unifamiliares en esas áreas están disponibles para alquilar, tienen menos renovaciones o permisos de construcción pero también más violaciones del código de vivienda. Los precios de venta de casas en esos códigos postales son un promedio de $131,000 menos que en el condado en general, encontró el análisis.

Las minorías has sido más vulnerables al desalojo desde mucho antes de la pandemia, dijo Sarah Saadian; vicepresidenta de políticas públicas de la Coalición Nacional de Vivienda para Personas de Bajos Ingresos.

“Eso es algo que vemos constantemente en todos las situaciones, y suele ser porque tienen la menor cantidad de recursos; el menor capital político (y) menos acceso a representación legal”, dijo Saadian.

Moratoria derribada

Cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) emitieron la primera moratoria de desalojo federal en septiembre del 2020, funcionarios de salud pública tenían como objetivo prevenir la falta de vivienda y el riesgo de la propagación viral en refugios o casas sobrepobladas.

Inquilinos con una pérdida de ingresos o una enfermedad relacionada con la pandemia tenían que firmar una declaración que acreditaba su incapacidad de pagar sus facturas; y sus esfuerzos de solicitar ayuda, por ejemplo los beneficios por desempleo o asistencia para pagar el alquiler. La moratoria no prohibió los desalojos por otras infracciones al contrato de arrendamiento, como actividades criminales; o por falta de pago por motivos que no tenían que ver con la pandemia.

Los defensores de la vivienda dijeron que muchos inquilinos no sabían los requisitos, no podían conseguir un abogado que los ayudará a comprender sus opciones legales; o tenían dificultades que no estaban directamente relacionadas con la pandemia.

La orden enfrentó desafíos legales continuos por parte de propietarios y grupos de bienes raíces, que argumentaban que los CDC no tenían la autoridad para intervenir en los desalojos. Una segunda moratoria emitida en julio y que estaba por vencerse a principios de octubre fue revocada a fines de la semana pasada por la Corte Suprema de Justicia, poniendo fin inmediatamente a sus protecciones.

Los principales desalojadores

En todo el condado, la mayoría de los propietarios parecen haber desalojado, como mucho, a un pequeño segmento de inquilinos, y la mayoría de los propietarios aparecen una o dos veces en los registros revisados. Sin embargo, algunos complejos de apartamentos aparecen con frecuencia en los registros.

Entre ellos se encuentran The Kelston y The Avalon, apartamentos vecinos a la salida de Albemarle Road; cerca del sitio de Eastland que pronto será remodelado. Los dos complejos desalojaron una suma de 28 hogares durante el período revisado; la mayoría de ellos en diciembre, justo cuando se estaba vendiendo The Kelston.

Ambas propiedades ahora pertenecen a dueños en la misma dirección de Miami; después de que se vendió The Kelston por $36.3 millones a mediados de diciembre a una compañía LLC afiliada a One Real Estate Investment.

One Real Estate Investment no nos devolvió las llamadas para hacer comentarios.

Mientras que la moratoria no impidió que los propietarios solicitaran el desalojo, Kim Graham, directora ejecutiva de Greater Charlotte Apartment Association (une asociación de apartamentos de la ciudad), cree que sí impidió que algunos propietarios más pequeños, que se representan legalmente a sí mismos, saquen a sus inquilinos.

Los propietarios corporativos tienen más recursos y acceso a abogados para desalojar exitosamente, en comparación a los propietarios individuales más pequeños, dijo Graham.

“Los abogados que pueden pasar un caso de desalojo, ellos conocen a los jueces, conocen a los mediadores, conocen a los magistrados y entienden el sistema”, dijo Graham.

Un representante de Loebsack & Brownlee, una de las firmas de abogados de propietarios principalmente encargados de desalojos en el área; refirió una llamada de un periodista a la asociación de apartamentos.

¿Funcionó la moratoria?

En el 2019, el último año completo antes de la pandemia, la Oficina del Alguacil de Mecklenburg informó de haber recibido 10,250 órdenes de posesión. La oficina recibió 4,354 en el año 2020 y 2,116 este año hasta el 27 de agosto.

“La moratoria no fue perfecta”, dijo Isaac Sturgill, quien dirige el grupo de vivienda de Legal Aid of North Carolina, y señaló las críticas de los defensores de los inquilinos que argumentaron que las protecciones deberían haber sido automáticas; y que no había suficiente educación y comunicación pública para los inquilinos.

“Pero aunque no fue perfecto, creo que tuvo un efecto realmente drástico en la cantidad de acciones de desalojo que ocurrieron durante los últimos 12 meses. Sin esa protección ahora... es como que todos pueden hacer lo que quieran en este momento”.

¿Qué sigue?

El fin de la moratoria aceleró la carrera para distribuir fondos federales para el alivio de alquiler; y ayudar a los inquilinos atrasados a ponerse al día.

La ayuda para el alquiler y los servicios públicos está disponible en Mecklenburg a través del programa RAMPCLT; para hogares con dificultades financieras relacionadas con la pandemia. Alrededor de $11.3 millones todavía están disponibles, informó WFAE esta semana, y se espera que otros $55 millones pasen por la ciudad y el condado.

Imagen principal: Los apartamentos The Kelston en el este de Charlotte estuvieron entre los principales desalojadores durante la moratoria federal, según una revisión de registros del Charlotte Journalism Collective. Foto Joshua Komer

This story was produced by the Charlotte Journalism Collaborative, a partnership of six media companies working together in an effort started by the Solutions Journalism Network and funded by The Knight Foundation.

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